Por Pablo Vargas | pvargas@revistalevelup.com.

#PelículaRecomendada | Hay películas de ciencia ficción que necesitan mundos enteros para hablar sobre el universo, y luego está #Coherence (2013), una producción independiente dirigida por #JamesWardByrkit que demuestra que una idea poderosa puede resultar mucho más inquietante que cualquier despliegue de efectos especiales.

La premisa es sencilla: durante una cena entre amigos, el paso de un cometa provoca una serie de extraños acontecimientos que alteran la realidad de los protagonistas. Y entonces, lo que comienza como una reunión cotidiana pronto se convierte en un desconcertante laberinto de posibilidades, identidades y versiones alternativas de los mismos personajes.

El gran mérito de Coherence está en convertir lo cotidiano en una fuente de paranoia. Byrkit evita explicar demasiado y confía en que el espectador arme progresivamente el rompecabezas. La casa, el barrio y la propia cena funcionan como un espacio cerrado donde las reglas conocidas dejan de ser confiables. Cada puerta, cada conversación y cada rostro pueden esconder una variación de aquello que creíamos entender.

La película también encuentra buena parte de su fuerza en su puesta en escena deliberadamente contenida. La ausencia de una producción espectacular no se percibe como una limitación, sino como parte de su identidad. El reducido espacio físico obliga a concentrar la atención en los personajes y, especialmente, en sus reacciones. La amenaza nunca necesita mostrarse completamente porque la incertidumbre resulta mucho más efectiva.

El guion, además, explota una de las preguntas más fascinantes de la ciencia ficción: ¿qué versión de nosotros mismos existiría si hubiéramos tomado decisiones diferentes? A partir de esta premisa, Coherence transforma un concepto relacionado con la física y las realidades paralelas en un conflicto profundamente humano. Los personajes no solo temen aquello que sucede fuera de la casa; también empiezan a enfrentarse con la posibilidad de que otra versión de ellos mismos haya tomado un camino distinto.


Y es que es precisamente ahí donde la película encuentra su dimensión más interesante. Bajo su apariencia de thriller de ciencia ficción, Coherence habla de identidad, celos, arrepentimiento y deseo. La posibilidad de encontrarnos con otras versiones de nuestra propia vida resulta tan fascinante como perturbadora, porque obliga a preguntarnos si realmente estaríamos satisfechos con las decisiones que hemos tomado.

Su principal desafío es también una de sus mayores virtudes: no ofrece respuestas fáciles. La película exige atención y recompensa la revisión. Algunos detalles adquieren nuevo significado cuando se observan desde otra perspectiva, mientras que ciertas ambigüedades permanecen deliberadamente abiertas a interpretación.

Porque al final del camino, Coherence no es una película diseñada para ser simplemente contemplada, sino para ser discutida. Su verdadero efecto comienza cuando aparecen los créditos y el espectador intenta reconstruir los acontecimientos, identificar las diferentes posibilidades y decidir qué interpretación considera más coherente.

Una recomendación especialmente indicada para quienes disfrutan del cine de ciencia ficción, los thrillers psicológicos y las historias que no terminan cuando termina la película.

¿Quiénes por acá la han disfrutado?

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