Por Pablo Vargas | pvargas@revistalevelup.com.
#Mótsognir, uno de los hijos de Ivaldi y rey enano, es una de esas figuras trágicas que #GodofWar (2018) esconde lejos del camino principal. Protector de los Hombres, gobernó extensos territorios de Midgard como Veithurgard y Konùnsgard, y durante un tiempo fue recordado como un soberano justo. Pero su historia no habla de gloria, sino de miedo… y de cómo el miedo puede deformar incluso las mejores intenciones.
Todo comenzó con sueños. Visiones constantes sobre la muerte inevitable de su pueblo llevaron a Mótsognir a creer que solo un sacrificio extremo podría evitar la tragedia. Convencido de que el fin justificaba los medios, obligó a los humanos bajo su mando a cazar bestias mortales y capturó dragones para cosechar su “furia”. Cuando eso no fue suficiente, cruzó una línea irreversible: asesinó inocentes para obtener sus “gritos”, recurriendo a magia oscura y rituales de sangre. El buen rey había desaparecido; en su lugar quedó un tirano obsesionado con forjar la armadura legendaria Dvegræðikr.
La ironía de su destino es brutal. Incapaz de hallar el último ingrediente necesario, Mótsognir se internó en Konùnsgard y nunca regresó. Años después, Kratos y Atreus descubren su cadáver oculto tras el trono: asesinado por aquellos a quienes condenó, regresados como infernales. Él mismo se convirtió en el “sacrificio definitivo” que tanto buscaba.
Mótsognir no fue un villano por ambición, sino por desesperación. Su historia es una advertencia silenciosa dentro del mundo de God of War: incluso los reyes que desean proteger pueden terminar destruyendo aquello que juraron salvar. Y por ello, tiene su lugar en nuestra #GaleríaDeHéroesyVillanos que nunca serán olvidados en #LosArchivosDelLore.
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