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Por Pablo Vargas | pvargas@revistalevelup.com.

'Fortnite' tiene una particular relación de amor y odio. El concepto de lanzarse sin armas, a una isla en solitario contra 99 adversarios -mientras el escenario se va haciendo cada vez más pequeño-, hasta ser el último jugador(a) en pie y llevarse la corona de la victoria, es una propuesta demasiada tentadora para la generación que creció jugando a 'Doom', 'Quake', 'Call of Duty' o 'Battlefield'. Esa inyección de adrenalina, es algo que llegas a amar. 

La competitividad es parte del ADN de una generación que resolvió las mayores y más épicas batallas online de 1vs1 a la vieja usanza: con un arma de enfrentamiento directo y sin paredes de por medio. Es por eso que para el jugador(a) nacido en los 80's y 90's, el concepto de reunir madera, hierro y piedra para construir un "fuerte" que le permita resguardarnos de nuestros enemigos, mientras enfrascamos una lucha a tiros, en medio de una tormenta que quita 5 de vida cada segundo, contra un arquitecto que no supera los 10 años y es capaz de construirte en la cara un castillo de Disney en una zona de 3x3 metros. Esa dosis de realidad -y brecha generacional-, es algo que llegas a odiar.


Por ello, abandonamos 'Fortnite' en tres ocasiones. La última vez, tras ser derrotados un viernes a las 3 de la mañana, por un niño del sureste de Asia que nos construyó una replica de 'El Burj Khalifa' en menos de 30 segundos y terminó haciéndonos el baile de Carlton del Príncipe del Rap para burlarse de nuestra incapacidad generacional para construir un simple cubo de madera que nos permitiese evitar una humillación de antología.

Y sin embargo, cuando nuestros lectores(as) nos invitaron a jugarlo en 'Noches de Let's Play' porque estaba el personaje de la serie de 'The Mandalorian' dijimos que no. Una parte de nosotros, quería hacerlo y saltar a la isla para proteger a Baby Yoda. Y la otra, simplemente quería evitar ser humillado nuevamente por esa generación de niños(as) que crecieron jugando al 'Minecraft' y llevan la construcción como parte de su ADN. Y aunque es duro de reconocer, por primera vez en 30 años como videojugador, sentimos la brecha generacional golpeándonos de frente.


Solíamos ser buenos. Encadenar 30-40 bajas en una partida de multijugador y llevarnos a casa una racha legendaria de victorias. No éramos los mejores, pero éramos lo suficientemente buenos como para estar en el top de la partida. Aún si perdíamos, lo hacíamos con dignidad. ¿Qué diablos nos pasó? ¿En que momento nos volvimos "viejos" para jugar este tipo de juegos contra una generación más joven? ¿Es este el camino y ciclo natural de la vida del gamer? ¿Es momento de aceptar que nuestro tiempo terminó y retirarnos a nuestra granja en 'Stardew Valley' hasta que llegue la hora de decir adiós? ¿O aún podemos volver al ring y dar una última gran pelea? 

Y entonces, una chispa se enciende en nuestro interior. "Aún no se ha terminado". Mientras 'Gonna Fly Now', suena en nuestra cabeza, volvemos a instalar el multijugador estrella de Epic Games. Desempolvamos los guantes y volvemos al ring. Faltan sólo 3 semanas para el final de la temporada. El Mandaloriano y Baby Yoda son la recompensa por llegar a nivel 100. Esa es nuestra meta. Ni más, ni menos. Nos lanzamos a la isla y empezamos a jugar. La derrota nos golpea de frente. Perdemos, una y otra vez. En cada partida pérdida, aprendemos de nuestros errores. Empezamos a sumar bajas de adversarios y escalar en el ranking hasta quedar en el top 5 de jugadores en la partida. Como a Lionel Messi con la Copa del Mundo, empezamos a soñar con la posibilidad de ganar, pero nuestra primera victoria en solitario se resiste a caer. 

Top 4. Top 3. Top 2. Tan cerca de la gloria, y al mismo tiempo, tan lejos. La brecha generacional golpea con fuerza. Hemos llegado a nivel 100, pero la victoria no se nos da. Y entonces, justo a unas horas del cierre de la temporada, mientras estamos transmitiendo en vivo y con el personaje del Mandalorian y Baby Yoda a las espaldas, sin saber siquiera como construir un cubo, obtenemos nuestra primera victoria en solitario. Una inyección de adrenalina y una explosión de júbilo recorrer todo nuestro ser. Lo hemos logrado. "Aún no se ha terminado".

   

Y entonces, nos damos cuenta que en el grupo local de 'Fortnite', hay un récord de 40 victorias en solitario en una sola temporada. 40 victorias. No, es imposible. Acabamos de ganar de milagro la primera y queremos cuarenta. Jamás. Es volar demasiado cerca del sol. ¿O no? Nuestra segunda temporada en 'Fortnite inicia con derrota. La mente se mantiene en frío. "Aún no se ha terminado". Encadenamos nueve derrotas consecutivas. Empezamos a notar los patrones. "No podemos construir, pero sabemos disparar". El fuego se convierte en nuestro mejor aliado. "Si se puede construir, se puede quemar". Cae nuestra segunda victoria en solitario. "El sigilo es la clave, hacer que cada disparo cuente". La tercera, la cuarta, la quinta victoria en solitario. Empezamos a ganar confianza. "Aún no se ha terminado".

Empezamos avanzar y creer. Diez victorias, veinte, treinta en solitario. Una semana para el final de temporada y estamos cerca del milagro. Cae la 39. Nos estancamos. Quince derrotas consecutivas. Nuestro peor récord. "Aún no ha terminado". Un arco de fuego y castillo de Disney en llamas. Al finalizar la temporada, y contra todos los pronósticos lo hemos logrado. Cae la 40. El récord es nuestro. Le sigue la victoria n° 41. Al final, lo logramos. Hemos sumado 42 victorias en solitario y superado todas nuestras expectativas. ¿Llegó la hora de retirarnos? ¿Nos vamos por la puerta grande en el punto más alto? Y entonces, queremos más. "Cuando lleguemos a la victoria n°100 nos retiramos" es nuestra promesa, poniendo un listón que creemos imposible de cumplir, para alargar un poco más un retiro que buscamos evitar.


Entonces, empezamos a sumar. Cincuenta, sesenta y setenta victorias. Aparecen Lara Croft, Kratos, Indiana Jones, Nathan Drake y Jill Valentine'Fortnite' es lo más cercano al multiverso de Ready Player One. A la lista llegan Goku, Vegeta, NarutoBulma y La Roca. Ochenta y noventa victorias en solitario. Estamos cerca de la meta y nos embarga la nostalgia. Cuatro temporadas después de haber iniciado nuestro camino en "Fornais", antes del rumorado modo sin construcción llegue a la isla -y sin saber construir ni siquiera un cubo de madera-, llegamos a la n° 99. Como el jugador de fútbol que se presenta a su partido de despedida, hay sentimientos encontrados. Ha sido un largo camino y el final está cada vez más cerca. Con el personaje de Mandalorian y Baby Yoda a nuestras espaldas durante el episodio 400 de nuestras 'Noches de Let's Play' en Revista Level Up, cae la esperada victoria n°100 en solitario. 

Es una cifra que jamás pensamos alcanzar. Lo hicimos para auto-demostrarnos que aún podíamos, que la brecha generacional aún no había acabado con nosotros. Y lo logramos. Contra todos los pronósticos, lo logramos. La puerta del retiro, se abre de par en par. Hemos jugado 1.021 partidas en solitario, eliminando a 2.437 adversarios en 1vs1, alcanzando el puesto top 25 en 731 ocasiones y logrando ubicarnos en el top 10 en 573 partidas, para finalmente alzarnos con la corona de la victoria en un total de 104 victorias en solitario en cuatro inolvidables temporadas. 


¿Ha llegado el momento de decir adiós? 'Gonna fly now' sigue sonando en nuestra cabeza. Una nueva temporada comienza. "Sólo una partida más". La noche del quinto aniversario del juego, nos lanzamos nuevamente a la isla. Perdemos. Cuatro veces seguidas. "Una más, sólo una más". La adrenalina recorre nuestro cuerpo. 01:30 de la madrugada. Última partida. 99 jugadores. Nos metemos en el top 25. Top 10. "Haz que cada disparo cuente". Top 5. Tres versus tres. Un castillo de Disney. Una bengala de fuego. "Si se puede construir, se puede quemar". Tomamos un vehículo y lo estrellamos contra la estructura. "Fuego". El castillo arde y el rival cae del cielo. "Ahora estás en mi territorio". 1 versus 1. Un salto de fe. Fuego. Escopetazo. "Aún no se ha terminado". La victoria n° 105 en solitario cae mientras jugamos en streaming. El Mandaloriano hace su gesto de la victoria. "No... aún no se ha terminado".


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