(Análisis) Doom Eternal: el infierno en la tierra (2020) | Revista Level Up - Revista Level Up

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lunes, abril 13, 2020

(Análisis) Doom Eternal: el infierno en la tierra (2020) | Revista Level Up


La esperada secuela a uno de los reboots modernos más exitosos ha llegado con Doom Eternal. Desarrollado por id Software y distribuido por Bethesda, esta entrega promete llevar toda la violencia, velocidad y refinadas mecánicas de combate de su predecesor al siguiente nivel, ofreciendo la experiencia definitiva del legendario shooter. Veamos qué nos depara este cruento viaje al infierno.

El Infierno en la Tierra, literalmente


La historia en los juegos de Doom, desde el original hasta el presente, nunca ha sido necesariamente el enfoque de los desarrolladores de turno. Han servido más que nada como una excusa para lanzar a nuestros protagonistas a situaciones donde la forma cómo llenas de plomo a todos tus enemigos resuelve todo conflicto que se presente. Esto, claro, acompañado de escenografía digna de un álbum de metal y una banda sonora igual de intensa y reconocible.

Con esto en mente, los desarrolladores esta vez han escalado la invasión infernal, trayéndola a casa. Los metálicos complejos industriales y campos rojizos de marte han sido reemplazados por decadente arquitectura terrestre, evidentemente moldeada por el evento de extinción que la aflige. 

La humanidad completa está bajo ataque. Las defensas de la Tierra han caído casi en su totalidad. Ya saben a dónde voy con esto. Nuestra única esperanza es nada más y nada menos que nuestro implacable e iracundo protagonista y su innato talento para acabar con cualquier fuerza demoniaca que se le ponga al frente, sin importar forma ni tamaño.

El avance de los ejércitos del infierno es liderado por tres Sacerdotes Infernales. Estos son inicialmente tu objetivo, pero a medida que te abres paso entre los rangos del ejército enemigo descubrirás que no todo es tan simple como puede parecer. Doomslayer tiene un pasado oscuro y este título es apenas uno de los que ha poseído durante los años que ha combatido demonios en múltiples universos.


Un detalle curioso es que a pesar de que constantemente estás escuchando detalles de la historia y de la trama, la gran mayoría de esta es opcional. Durante la campaña hay algunas cinemáticas con diálogos y desarrollo de la historia. Más que nada, estas se centran en personajes de reparto o villanos, pero todas pueden ser saltadas sin ningún requisito previo. Además, mucha de la historia de los lugares que visitas y los enemigos que encuentras son descritos en tu codex, donde esta información siempre está accesibles fácilmente pero nunca se atraviesa en medio de acción.

Los diversos giros de la trama ayudan a darle variedad a los escenarios que visitas. Esto es especialmente bueno ya que la campaña sigue una estructura simple y tiene una buena duración. Con unas carnosas 14 horas de promedio, extendidas mucho más si te gusta completar completamente cada nivel, el modo de jugador solitario es uno de los más completos que ha visto un shooter moderno.

Adicionalmente, cuentas con la opción de Battlemode, el modo multijugador asimétrico en el cual un Doomslayer se enfrentará a dos oponentes que controlarán demonios especiales con poderes únicos. Este modo posee muchos de los típicos sistemas de progreso de un multijugador, con poses, skins, íconos y demás artículos estéticos desboqueables por niveles. Aunque probablemente no es lo que muchos fans de este reboot pedían a gritos, hace un buen trabajo para darle longevidad adicional al juego.

Utilizar a los demonios es una experiencia interesante, en especial cuando luego de terminar la campaña ya conoces perfectamente las capacidades tanto de los enemigos como del Doomslayer. En resumen, es un buen extra que seguramente muchos fans apreciarán.

El volumen subido a 11


Doom (2016) fue una de las revelaciones más interesantes del año en que salió. Un shooter que rompía convenciones modernas por doquier. No era un multijugador en línea con microtransacciones. No era un shooter militar con escena competitiva. En cierta manera, era la forma más pura de su género en muchos años.

Doom combinó mecánicas frenéticas de jugabilidad con un diseño de niveles que exponía sus fortalezas. La historia era básicamente una brújula que mantenía al jugador moviéndose de una arena a la siguiente, dando algún trasfondo para justificar los escenarios cada vez más dantescos que recorría. Sin embargo, es innegable que el equipo de desarrollo logró un nivel de jugabilidad impresionante al destilar su fórmula a lo esencial. Su secuela, sin duda, tendría una labor complicada para superar ese nivel.

Entonces, ¿cómo mejorar lo que no tiene defectos? Pues la respuesta del equipo fue agregando una variedad a veces abrumadora de mejoras para la movilidad, los escenarios, armas, modificaciones y por encima de todo, enemigos. Cada aspecto del juego ha sido aumentado sin dejar de lado las bases que los fans esperan. En su núcleo, se mantiene un principio muy sencillo pero de difícil ejecución: premiar al jugador por pelear de forma agresiva.

La trifecta es clara desde el inicio y de vital importancia. Al dañar a los enemigos puede ejecutar glory kills, estos te restauran vida. Para recuperar municiones, ejecutas enemigos con tu motosierra, la cual recargará automáticamente al menos un uso tras unos segundos. Para obtener armadura, utilizas tu lanzallamas para quemar vivos a los enemigos. Siguiendo esta mecánica y con algo de talento (o suerte) puedes combatir, teóricamente, un número ilimitado de enemigos y el juego constantemente te pondrá a prueba.


Un enfrentamiento típico requerirá de un uso inteligente de todas las herramientas con las que cuentas. Por ejemplo, los enemigos débiles son carne de cañón, por lo que en cada arena aparecerán indefinidamente hasta que acabes con los demás. Los enemigos medianos pueden ser fáciles de eliminar, pero poseen alta movilidad o algunas resistencias a daño directo, por lo que deberás memorizar cuáles son sus puntos débiles o vulnerabilidades especiales para poder eliminarlos eficientemente. Los enemigos grandes son amenazas que deberás tener en cuenta constantemente, pero generalmente son lentos a debido a sus arsenales. Manejar una sabia priorización, manejo de recursos, uso de terreno y debilidades de los enemigos suena como algo que va más con un juego de estrategia que con un shooter tan violento, pero es testimonio del nivel de profundidad que ha sido embebido en Doom Eternal por desarrolladores experimentados en el medio.

Si algo negativo puede ser señalado es tal vez precisamente que toda esta variedad y profundidad puede sentirse pesada. El juego constantemente te introduce a enemigos nuevos y te da las herramientas para enfrentarlos, pero debes mantener un nivel de concentración bastante alto para salir avante. Muchos de los enemigos son rápidos y te acosan constantemente, a veces sin una solución fácil para eliminarlos. Adicionalmente, algunos de estos sólo pueden ser eliminados de formas muy específicas, lo cual aumenta el reto pero puede volverse bastante molesto en algunos escenarios donde no sientes que posees suficiente espacio para maniobrar. 

Durante la campaña cuentas con un dash doble, un salto doble y algunos trucos nuevos para moverte rápidamente por todo el mapa. Estas mejoras de movilidad son evidenciadas en secciones de plataformas que interrumpen de vez en cuando la acción. Por lo general no son demasiado complicadas, aunque sí necesitan de cierto nivel de precisión para lograr superarlas. Cuando logras cruzar enormes abismos gracias a habilidades simples bien utilizadas, hay un sentimiento curioso de logro que te prepara en cierta forma para el siguiente reto.

Como una especie de Super Meat Man.


Finalmente, no puedo dejar de mencionar la banda sonora, la cual junto con retos especiales llamados Slayer Gates son responsables de ofrecerte unas de las experiencias más intensas en un juego que hayas vivido jamás. El trabajo de Mick Gordon complementa el del resto del equipo en un juego que puede considerarse la evolución natural de la franquicia.

Conclusión
Doom Eternal ofrece una cantidad a veces abrumadora de opciones para combatir las hordas infernales pero, cuando todo hace clic, es una de las experiencias más completas que puede ofrecer un shooter moderno.

Lo Bueno:
  • Sobresaliente campaña para un jugador
  • Jugabilidad variada y profunda
  • Gran cantidad de enemigos ofrecen un reto siempre interesante
  • Excelente apartado gráfico
  • Experta optimización mantiene el juego corriendo fluídamente

Lo Malo:
  • Cantidad de opciones puede sentirse abrumadora
  • Decisiones de diseño para algunos personajes y secciones le restan a jugabilidad


Calificación: 8.5

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(Análisis) Doom Eternal: el infierno en la tierra (2020) | Revista Level Up Reviewed by Pablo Vargas on 4/13/2020 Rating: 5 La esperada secuela a uno de los reboots modernos más exitosos ha llegado con Doom Eternal. Desarrollado por id Software y distribuido ...

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