Por Pablo Vargas | pvargas@revistalevelup.com.
#HablemosDe | Lo que pocos entendieron, o quieren entender de #TheLastofUsPartII y #TheLastofUsHBO: Abby es Joel.
Sí. Un momento. Déjenos explicarnos. Cuando pensamos en Abby, es imposible no ver el reflejo de Joel en ella. Ambos son personajes que, ante situaciones extremas, toman decisiones impulsadas por el amor, el dolor y la pérdida. Abby es Joel, pero desde otra perspectiva, enfrentando su propio infierno personal.
Por ello, The Last of Us Part II juega contigo, literalmente. El primer juego te hizo amar a Joel y Ellie. Te pusieron en su piel durante horas, sufriendo, luchando, sobreviviendo juntos. Así que, cuando empieza la segunda parte y ves a Abby hacer lo que hace, sientes odio automático, porque tu lealtad ya está sellada.
Pero luego el juego te obliga a caminar en los zapatos de Abby. A entender su dolor, su pérdida, su humanidad. Te quiebra emocionalmente porque te das cuenta de que lo que Joel hizo no fue heroico para todos. Para Abby, Joel fue el monstruo que le arrebató a su padre. Y ahora tú, como jugador, tienes que enfrentarte a esa verdad incómoda: tu héroe también fue el villano de alguien más.
La simetría entre Joel y Abby no solo cuenta una historia de venganza, sino que te involucra en el dilema. No puedes mantenerte neutral. El juego te hace tomar partido, luego te golpea con el otro lado de la historia para que veas qué tan subjetiva es la moral cuando hay tanto dolor de por medio. Y eso, esa incomodidad, es donde The Last of Us se vuelve más que un juego: se vuelve un espejo.
Si invertimos los papeles, no cabe duda de que Joel habría hecho exactamente lo mismo que Abby al final del episodio. Su historia siempre ha sido la de un hombre que justifica cualquier acto en nombre de quienes ama, sin importar las consecuencias para los demás. Esa simetría entre ellos no solo humaniza a Abby, sino que también refuerza la naturaleza inevitable de sus acciones.
Es precisamente esta complejidad moral la que hace que The Last of Us destaque tanto. El juego no se trata de héroes y villanos, sino de seres humanos atrapados en sus emociones, donde el bien y el mal dependen del lugar desde donde se mire. Y ahí, en ese cruce de caminos, es donde Abby y Joel son, en esencia, el mismo personaje.
Cada uno, es el héroe de su propia historia, y al mismo tiempo, el villano en la historia de los demás.
Sigue todo el acontecer y lo mejor de la industria de videojuegos, la tecnología, los eSports y la cultura geek en Revista Level Up a través de nuestras redes sociales en Facebook, YouTube y Twitter.
____________________________





Publicar un comentario
Siempre es un honor tenerte por acá. Gracias por compartir tu opinión con nosotros.