Por Pablo Vargas | pvargas@revistalevelup.com.
Sí. Superman ha vuelto... pero no como esperábamos. En una época donde los superhéroes ya no salvan al mundo sino la taquilla del estudio que los produce, llega “Superman”, la apuesta de James Gunn para inaugurar su nueva era en DC. ¿El resultado? Una película que grita “gran evento” con todo menos con su guion. No es la épica que muchos fans soñaron ni la reinvención que el personaje necesitaba.
Así que sí, vamos al grano: esto no es una reseña complaciente. Aquí vamos a hablar con spoilers, sin anestesia ni boletos de cortesía de por medio. Porque los influencers repiten como loras el mismo speech de que esta es “la película más fiel a los cómics”, que uno no puede evitar preguntarse: ¿a cuáles cómics exactamente se refieren? Porque aquí no hay rastro del Superman clásico, ni del moderno, ni del de los Elseworlds, ni siquiera del tan anunciado All-Stars. Y como no venimos a hacer reseñas tibias ni a fingir entusiasmo comprado, vamos a entrarle con spoilers. Porque una patada en la ingle, es una patada en la ingle.
Porque dejando de lado el humor burdo, barato y caricaturesco al estilo Marvel —donde sí, vemos a Superman recibiendo un golpe en los genitales y haciendo cara de Looney Tunes—, esta no es un desastre total. David Corenswet logra una versión boy scout del personaje que Henry Cavill nunca pudo ser (aunque lo queramos muchísimo), pero tampoco es el mejor Superman que nos ha dado un live action y el título lo sigue teniendo Tyler Hoechlin, el Superman de Superman and Lois (2021), que ha sido hasta ahora, la producción que mejor ha entendido al Hijo de Kriptón.
Y auque David no lo hace mal, cambiar el motivo de por qué Superman viene a la Tierra, es una afrenta nivel-dios. Por primera vez en la historia del personaje, la razón por la que Kal-El es enviado a nuestro planeta es... básicamente para esclavizar y violar mujeres. Sí, así como lo lees. Al más puro estilo de los viltrumitas, y copiando sin pena alguna la motivación de Thraag de reproducirse sin control. Y por si fuera poco, se cargan también al Superman de Earth-3, plagiando doblemente el origen de Ultraman: primero con un giro Noir tipo The Boys que es tan predecible como una película de Barbie para un niño de cinco años, y luego reciclando descaradamente la trama de la infame Superman IV, convirtiéndolo en un clon defectuoso controlado a voluntad por Lex Luthor.
Y hablando de Luthor, si bien no es el desastre de caricatura que fue el Lex de Jesse Eisenberg en Batman v Superman (2016), tampoco es el psicópata brillante y despiadado que nos regaló Michael Cudlitz en Superman and Lois (2021). Hoult no lo hace mal -aunque a veces se parezca más a una versión descafeinada de Mr. Worldwide a punto de gritar ¡Dale!- ya que su Luthor tiene momentos sólidos. Pero el tono infantil de la película lo sabotea constantemente. Especialmente en su clímax narrativo, donde es humillado con un Hulk-smash cortesía de Krypto (el verdadero MVP de la película), y rematado por una Supergirl borracha gritándole "¡Perra!" a Superman en los créditos finales. Pero bueno... you know, for kids!
Y es que aunque se nota las ganas detrás de James Gunn de hacer algo digno, Superman es una película de serie B con estética de taquillazo. Una producción que intenta ser un homenaje a All-Star Superman, pero termina convertida en un caos que no encuentra equilibrio entre humor, narrativa y acción. Y aunque tiene momentos rescatables -como los casi 12 minutos de Lois Lane confrontando a Clark Kent y el discurso final sobre lo que significa ser humano-, el resto es una batidora de escenas buenas mal conectadas, efectos visuales de bajo presupuesto, y una historia que se hunde como el Titanic en su tercer acto.
No todo es terrible, pero definitivamente esto es más el Marvel de Taika Waititi que el DC de Nolan o Matt Reeves. Y se nota la diferencia entre cine y CINE. Y aunque nos encanta James Gunn y creemos que es la persona adecuada para liderar el nuevo DCU (Suicide Squad y Creature Commandos lo prueban), queda claro que se siente más cómodo con personajes políticamente incorrectos e inadaptados, que con un ícono moral e incorruptible como Superman, en una dirección que es un mamarracho de tópicos a la que le mete un poco de política y crítica social para que amarre, con ese nivel de mensaje de Occidente malo/Oriente bueno, a lo James Cameron que en Avatar casi te hacer querer gritarle a la pantalla que irás a sembrar 100 mil arboles en verano, si se calla de una maldita vez.
Al final, es una película dominguera. Una que podés dejar de fondo mientras cocinás o revisás el celular. Y que solo funciona, si apagás el cerebro. Vamos, como el 80% del cine de Marvel. Y por eso va a reventar en taquilla. Porque la diferencia entre Rápidos y Furiosos 23 y esta es prácticamente inexistente. Aunque a los influencers, youtubers y tiktokers con entrada de cortesía les duela, ambas están cortadas con la misma tijera.
1A. Familia. Perra.
Calificación final: 5/10
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