Fortnite tiene oficialmente crossplay. Sí, el temor de los fanboys finalmente ha sucedido. Y los amantes de los videojuegos lo celebramos por todo lo alto. Hay señales que pocos se atreven a reconocer en voz alta, pero nosotros lo tenemos claro: la era de la “guerra de consolas” ha terminado. Parece algo pequeño, pero lo que Epic ha hecho, cambia las reglas del juego y posiblemente de toda la industria.
Hoy, jugadores de PlayStation, Xbox, PC y Nintendo pueden conectarse desde sus respectivas consolas y jugar, por primera vez en la historia, juntos. Y esta es la piedra angular sobre lo que vendrá a futuro. Y el modelo de exclusividades empieza a ser obsoleto y la idea de “mi consola tiene tal o cual juego primero” podría convertirse en una anécdota histórica, donde que la experiencia de jugar podría volverse más homogénea de lo que nunca habíamos imaginado.
Y es que durante años hemos visto una absurda guerra de consolas, transformada en carreras de relevos. Un juego sale, y durante meses se convierte en un argumento de venta para la consola. Pero ese viernes de lanzamiento puede convertirse en un viernes de pérdida de valor para la compañía que posee la exclusividad. Cada comprador que se resiste a cruzar a otra plataforma es un cliente potencial que se queda fuera de la experiencia total. Las ventas de hardware pueden subir, sí, pero la saturación de la expectativa y la presión de mantener un flujo constante de “exclusivos de 1 año” empieza a generar costos que ya no compensan, especialmente cuando tanto PlayStation como Xbox han reconocido que venden sus consolas a pérdida.
Y Fortnite es el mejor ejemplo de ello. Factura millones de dólares en minutos. Y todo, desde la caratula de lo gratuito. Pero fundamentado en un principio: el crossplay no es solo una novedad, es el inicio de una nueva normalidad. Fortnite, ese fenómeno cultural que conecta decenas de millones de jugadores en PC, consolas y móviles, al punto que hizo lo que se condieraba imposible: tumbar la barrera técnica y social entre plataformas que son "competencia".
Cuando ves a gente de PlayStation, Xbox, PC y Nintendo jugando el mismo modo, con el mismo objetivo y la misma experiencia, entiendes que la separación que nos separaba estaba más en la mentalidad de las empresas que en la realidad de los jugadores. No es casualidad que el juego haya funcionado tan bien en crossplay: funciona porque todo el mundo quiere jugar con todos. Ok, eso sonó mal, pero es una realidad. La comunidad lo está pidiendo a gritos y los jugadores quieren jugar sin importar la grieta de la máquina.
Ver un título que te entusiasma saltar de una plataforma a otra crea un eco: si hay disponibilidad cruzada, la gente prefiere esa flexibilidad. Aun si cada compañía sostiene su propia estrategia, el apetito por jugar con amigos en cualquier sitio está ahí, latente y cada vez más fuerte. Y si un título tan popular demuestra que es posible, otros seguirán el camino.
Y los que defienden a su marca de electrodomésticos favoritos como si fuera un estandarte personal pueden llorar, patalear y gritar lo que quieran. Pero ya está pasando. El cambio no será inmediato, pero llegará. Tenemos fe que llegará. Sólo se necesita un pequeño empujón. Una marca que de el paso, como lo ha hecho Fortnite. Y entonces la gente que hoy jura que nunca aceptará un mundo sin exclusivas puede que mañana telefonee a un amigo para preguntar: ¿ya probaste tal juego que era exclusivo y ahora no lo es? ¿Qué tal si lo jugamos juntos?
Porque para los que crecimos en los 90s, ni en el más locos de nuestros sueños, el crossplay sería posible a gran escala. Hoy es una realidad. Y no pasará mucho tiempo antes que podamos ver un ecosistema donde podamos jugar los juegos de PlayStation en Xbox o de Xbox en PlayStation sea tan natural como conectarse a Internet. Y entonces, las experiencias se diseñarán pensando en un público multi-plataforma desde el principio, no como una característica añadida. Y la guerra de consolas, habrá terminado. Para siempre. Porque como dijo Red en The Shawshank Redemption:
I hope I can make it across the border and see the end of exclusives.
I hope to see my friend playing the same games and shake his hand.
I hope the end of the console wars is as happy as it has been in my dreams.
I hope.
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